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Enseñanza Tradicional

INDICACIONES SOBRE EL ARRAIGAMIENTO TRADICIONAL DE LA MAYEUTICA

La Cofradía iniciática de la Mayéutica trascendente se propone trasmitir una enseñanza tradicional.

Pero ¿qué hay exactamente detrás de esta palabra “tradicional” que, por definición, se opone a las enseñanzas “nuevas” o “modernas”?

Numerosas enseñanzas espirituales se glorifican de ser “nuevas”. ¡Cómo puede haber algo nuevo en este terreno, bajo el sol! ¡Como si la Verdad no fuera conocida por el ser humano desde la prehistoria! ¡Como si todas las tradiciones, todas las religiones, no fueran repeticiones y actualizaciones de la misma “Verdad Eterna” (Sanâtana Dharma).

La etiqueta “nuevo” o “moderno”, muy a menudo, esconde el problema egótico de aquellos que, incapaces de someterse a las exigencias de un arraigamiento tradicional, no tienen más que la experiencia, o la simple certidumbre, de un fragmento de la Verdad y que, rechazando las autoridades tradicionales, pretenden volverse ellos mismos una “autoridad” pidiendo a los demás que acepten como incontestable lo que ellos dicen.

Nuestra Cofradía se aleja radicalmente de esto y se sitúa en una perspectiva “tradicional”, al considerar que toda enseñanza espiritual válida debe de estar en conformidad con la Verdad contenida en las Escrituras, que son sagradas, pues contienen la expresión de una Revelación, es decir de una irrupción de la dimensión Trascendente en la historia humana, y no simples elucubraciones de la mente humana.

Desgraciadamente, no podemos considerar que sea suficiente con declarar que una enseñanza es “tradicional”, para que lo sea de una manera efectiva. En efecto, entre las múltiples enseñanzas espirituales que se denominan antiguas y venerables Escuelas espirituales, hay que lo hacen con el único fin, parece, de ampararse con una aureola de una reputación venerable, dando muestras, al mismo tiempo,  de una infidelidad flagrante con el contenido real de la Tradición de la que usurpan el nombre.

Felizmente este no es el caso de todas las enseñanzas que se refieren a una tradición. Pero, debemos constatar, que en la actual floración, a menudo es difícil para el buscador de Verdad separar el trigo de las malas yerbas.

Por su parte la Cofradía Iniciática de la Mayéutica Trascendente quiere trasmitir la enseñanza tradicional y auténtica del Advaita Vedanta. Pero no pedimos a nadie de “creer por que sí en nuestra palabra”. Vamos a indicarle las referencias que permitan a cada uno verificar nuestra fidelidad a la tradición en la cual nos amparamos.

Nuestra voluntad de trasmitir el Advaita Vedanta no incluye, por nuestra parte, ninguna voluntad de formar un movimiento de “neo-hinduismo”, ninguna tentativa de conversión. Nos referimos a la tradición hindú, pues nuestra enseñanza y nuestra práctica surgen de la riqueza de la sabiduría inmemorial que vehicula, pero es evidente para nosotros que cada uno es libre de conservar su fe, a condición que esta no revele exclusivismo sectario, incompatible con la orientación universal de nuestra enseñanza.

Recordemos brevemente cuáles son los fundamentos de la tradición hindú:

Su ortodoxia se arraiga en una Revelación divina (Shruti) consignada en las Escrituras sagradas que son los Vedas.

Hay cuatro Vedas, cuatro recopilaciones del “Saber sagrado”

  • El Rig Veda.
  • El Sâma Veda.
  • El Yajur Veda.
  • El Atharvan Veda.

En cada Veda existen cuatro categorías de textos:

  • Los Samhitâ (o Recopilación de himnos litúrgicos).
  • Los Brâhmanas ( o Desarrollo de los ritos).
  • Los Âranyaka (o Tratados destinado a los ermitaños).
  • Los Upanishad (o Enseñanzas recibidas a los pies del un maestro).

Aunque se pueden encontrar pasajes que revelan un nivel esotérico en las tres otras categorías de textos, la dimensión esotérica se afirma y se profundiza de una forma particular en los Upanishads.

Por otro lado, el Mahâbharâta, o la “Gran Epopeya de los descendientes de Barata” no proviene de la Revelación divina (Shruti), sino de los “Textos tradicionales” (Smriti). Esta epopeya comprende 18 libros (parva) y en el sexto libro, encontramos la enseñanza espiritual dada por Krishna a Arjuna, esta enseñanza se considera como una obra inspirada, formando parte de la Revelación divina. El corresponde  a lo que se llama comúnmente en occidente la “Bhagavad-Gîta”.

A partir de esta Revelación y apoyándose en Ella, la ortodoxia de la tradición hindú se desarrolla según seis “puntos de vista” (Darshana). Estos “puntos de vista”, estos “ángulos de aprehensión” son de hecho maneras complementarias de abordar la Verdad universal.

Estos seis “ángulos de aprehensión” son los siguientes:

  • El Nyâya o el “Punto de vista del razonamiento lógico” fundado por Sri Gotama.
  • El Vaisheshika, o el “Punto de vista del análisis de lo percibido”, fundado por Sri Kanadâ.
  • El Sâmkhya o el “Punto de vista de la enumeración de los Principios cósmicos” fundado por Sri Kapila.
  • El Yoga, o el “Punto de vista de la contemplación unitiva” fundado por Sri Patanjali. Este “Yoga” o esta “disciplina que conduce a la unión”, no debe de ser confundida con el “Hatha Yoga” enseñado en occidente.
  • La Mîmânsâ, o el “Punto de vista de la exégesis ritual”, fundado por Sri Jaimini.
  • El Vedanta, o el “Punto de vista de la exégesis metafísica”.

Es dentro de esta perspectiva del estudio exegético de las Escrituras, realizado con el objetivo de realizar la conclusión final y el sentido profundo, a la que se arraiga nuestra Cofradía.

Existen diferentes Escuelas Vedánticas. Nosotros nos arraigamos a la más antigua, la de: El Advaita Vedanta, la Escuela de la No Dualidad, fundada por Sri Shankâra Bhagavatpada (788-820).

Esta “Escuela de la No Dualidad”, propone una Realización Metafísica que, por el universalismo de su perspectiva, corresponde a la meta de todos los esoterismos auténticos.

El “Corpus Canónico de las Escuelas Vedánticas”, (Prasthana Traya) contiene tres elementos:

  • Los Upanishads.
  • La Bhagavad-Gîta.
  •  Los Brahma-Sûtras.

Este último componente del corpus canónico está constituido por una serie de aforismos atribuidos al sabio Bâdarâyana y definen las grandes posiciones doctrinales del Vedanta.

El Tradicionalismo de la Mayéutica se manifiesta por su referencia y su estudio del corpus canónico del Vedanta, así como por su referencia y su estudio de los tratados de Sri Shankâra Bhagavatpada, y de un conjunto de textos tradicionales.

En cuanto a la disciplina iniciática que trasmite ella está en conformidad por una parte con la sâdhanâ castustayam del Advaita Vedanta. Es decir: “la disciplina espiritual” (sâdhanâ) “de la cuádruple cualificación (castustayam) requerida para la experiencia de la No Dualidad” (Advaita).

La Mayéutica debe su existencia a la enseñanza luminosa de Bhagavan Sri Ramana Maharshi (1879-1950). Es, igualmente, a la fidelidad a su Enseñanza en la que ella se arraiga.

Mientras que el Advaita Vedanta era reservado a los Brahmanes que renunciaban al mundo (samyâsin), Sri Ramana Maharshi, aunque respetando, a partir de su propia experiencia, integralmente la enseñanza de Sri Shankâra Bhagavatpada, ha abierto esta Realización a todos, hombres y mujeres, hindúes y no hindúes, explicando que dicha Realización puede efectuarse en el seno de la vida activa, conservando su actividad profesional y asumiendo su deberes como padre o madre de familia.

Uno de los aspectos más conocidos de la enseñanza de Sri Ramana Maharshi es su “investigación metafísica” que propone al buscador espiritual que se plantee la pregunta ¿Quién soy yo?, con el fin de constatar que el cuerpo físico y la mente no pueden ser su verdadera identidad, ya que para él no son más que objetos de percepción y que él es, evidentemente, el sujeto que los percibe. Entonces, se plantea la cuestión de la naturaleza de este Sujeto que somos y que es el testigo de las percepciones del mundo, del cuerpo y de la mente. Al profundizar en su inquisición, el buscador espiritual descubre que lo que permanece como su Identidad última, su Sí mismo, (Atman), es pura Conciencia. Continuando su investigación, el buscador se da cuenta de que esta Conciencia no es “una” conciencia individualizada, sino la Conciencia universal, vacía de contenidos, de forma y de límites.

Esta investigación interior del “¿quién soy yo?”, supera de lejos la simple introspección sicológica, y debe de desembocar en una “experiencia liberadora”. Para que ella conduzca a buen puerto, es necesario adquirir una purificación síquica, una capacidad de interiorización, y un dominio suficiente de la mente. Si esto, esta investigación interior será entrecortada por múltiples distracciones mentales, volviéndola totalmente ineficaz.

Es por esto, por lo que Sri Ramana Maharshi, en su primera obra escrita, así como en el conjunto de su enseñanza oral, repetía durante toda su vida, la recomendación de recurrir al Ashtânga Yoga, “la disciplina de las ocho partes”, es decir, el Yoga enseñado por Sri Patanjali.

Contrariamente a aquellos que querrían reducir la enseñanza de Sri Ramana Maharshi a la investigación del “¿quién soy yo?”, queremos permanecer fieles al Mensaje integro de Ramana Maharshi.

Así, en la disciplina iniciática que trasmitimos, comenzamos en el grado de noviciado, proponiendo un trabajo que respeta la estructura expuesta por Sri Patanjali, en su recopilación de aforismos titulado Yoga-Sutra. La utilización del Ashtânga Yoga, tiene el propósito de preparar al buscador para librarse a la investigación metafísica del “¿Quién soy yo?”, y para que sea capaz de profundizar en todos los aspectos y etapas de la realización de la No-Dualidad, de una forma que no sea en absoluto “filosófica” o “especulativa”, sino que sea la vivencia profunda de una Gnosis liberadora.


Le travail d'Eric Tolone (né en 1947) qui a fondé l'Ecole de la Maïeutique Transcendante, n'a d'autre objectif que de rendre accessible la Réalisation de l'Advaïta-Vedanta dans le contexte spécifique de la vie moderne, en restant fidèle à la Voie ouverte par Sri Bhagavân Ramana Maharshi.

Car Eric Tolone, qui n'a d'autre prétention que d'être un simple disciple de Sri Ramana Maharshi, bien que n'ayant pu rencontrer ce Grand sage de son vivant, a eu la bénédiction de connaître un de ses disciples directs Swami Annamalai (1906 - 1995), lui même parvenu à la parfaite Réalisation.

Par ailleurs la discipline initiatique (Sâdhana) transmise par la Maïeutique à été approuvée en 1990 par le Jada-Guru Sri Bharati Tirtha, 36° successeur de Sri Shankâra Bhagavatpada au monastère de Sringeri.

Eric Tolone a également reçu l'initiation du "Nouvel Enseignement Chan" implanté en France. Le Chang étant fondé par Bodhidharma (6° siècle) premier patriarche chinois du bouddhisme.

Il a également reçu l'enseignement libérateur de Sri Ranjit Maharaj, Sat-Guru de la Tradition des Neufs Sages (Navanath Sampradaya). Tradition à laquelle appartenait Sri Siddharameshwar Maharaj et Sri Nisargadatta Maharaj.

Puisqu’on ne transmet que ce que l’on a reçu et que l’expérience personnelle ne fait que confirmer ce que disent les Maîtres depuis toujours, nous avons voulu indiquer les sources qui, sous forme d’une synthèse, se retrouvent dans l’enseignement initiatique qui est transmit.

D'autre part, depuis de nombreuses années, Eric Tolone s'est livré à des études comparatives sur les différentes traditions et leur convergence au niveau ésotérique, et ceci dans la perspective des travaux de René Guénon. Perspective développée par un courant de pensée au sein duquel il nous faut citer Ananda Coomaraswamy, Fristhof Schuon, Titus, pour ne citer que les plus importants.

L’explication de cette convergence permet au pratiquant de réaliser en quoi consiste le Cœur spirituel et ésotérique de toutes les traditions. Dès lors, il sait que son cheminement spirituel lui permet de s’acheminer vers ce qui constitue, en mode personnel et dévotif, l’aboutissement des mystiques juives, chrétiennes et musulmanes, ainsi que la Bhakti indoue. Il sait également qu’il arrive, en mode impersonnel à la suprême Gnose (Prajnâ) qui est au cœur de l’Advaïta, du Bouddhisme et du Taoïsme.
Cette convergence entre la dévotion mystique et la Gnose étant mainte fois affirmée par Sri Ramana Maharshi.

Une telle convergence universelle ne pouvant devenir effective que dans une expérience de la Transcendance qui demeure au plus profond de nous même.

Nous devons bousculer un ensemble de préjugés, en affirmant que cette expérience n’est pas réservée aux grands Mystiques, ou bien aux Gnostiques impénétrables. Elle est possible pour chacun, dans la limpidité d’une parfaite transparence accessible à tous, ainsi que l’a, maintes et maintes fois, expliqué Sri Ramana Maharshi.

Il en est ainsi parce qu'il ne s'agit pas d'obtenir quelque chose de nouveau mais au contraire de réaliser, en notre vécu intérieur, ce que nous sommes depuis toujours en notre éternité, hors du temps de l'espace et du corps.

En terme indous ce vécu est celui de la Délivrance (Moksha).

De quelle sorte de Délivrance s’agit-il ?

Impossible de comprendre ce qu'est la Délivrance si nous n'avons pas défini l'emprisonnement.

L'emprisonnement résulte du fait de se situer dans le temps, l'espace et le corps.

Ainsi toute forme de vie, du ver de terre à l'archange est emprisonnée dans le temps, dans l'espace et dans une forme de corporéité spécifique. Emprisonnement qui s'accompagne de l'assouplissement aux lois de causes à effet qui régissent tous les mondes, qu'ils soient physiques, psychiques ou spirituels. Que la condition d'archange soit beaucoup plus agréable que celle de verre de terre ne cange rien au problème. Etre délivré c'est ne plus subir les vicissitudes cet emprisonnement et connaître la liberté et la béatitude qui en résultent.

Est-ce possible ?

C'est possible non point dans la promesse d'une "autre vie" mais ici même, en la présente existence.

C'est possible par la découverte vécue de notre Atma, de notre Identité réelle et transcendante au delà du corps et du mental (auxquels nous faisons l'erreur de nous identifier). Identité transcendante qui n'est autre que la présence immanente de Dieu en nous même en tant que nous même.

C'est donc l'accès à cette expérience, pour tous ceux qui ont le sérieux et la persévérance requises, que se propose d'enseigner la Maïeutique. Expérience que l’on ne saurait recevoir de l’extérieur mais qui ne peut que se découvrir «en « soi même », par « soi même » puisqu’elle constitue le dévoilement de notre véritable « Soi », de notre Identité ultime.

Nous transmettons les « outils initiatiques » mais le travail ainsi que son mérite est l’affaire de chacun.

Pas d’innovation, rien de nouveau, de mystérieux ou d’extraordinaire dans l’enseignement transmit. De simples prises de conscience nous acheminant vers la constatation de l’évidence.

L’évidence de notre liberté, de notre félicité et de notre transcendance éternelle.

Que cela soit vécu par tous, sans attendre !

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